Mi padre dejó la política hace unos veinte años, a causa de una mala experiencia cuando llevaba pocos meses en esa actividad. Ahora ha decidido intentarlo de nuevo, y se presenta como candidato en su ciudad a las próximas elecciones municipales. Ya me imagino lo que se pensará la gente, si digo que, si hubiese un modo de que todos le conocieran tal como es, ganaría con mayoría absoluta aplastante, no solo estas, sino cualesquiera elecciones a las que llegara a presentarse. Lo digo de todas formas, porque soy su hijo, y porque además estoy plenamente convencido de que es verdad. Lamentablemente, no todos los hijos pueden tener a su padre en tan alto concepto si se esfuerzan en ser objetivos. Yo sí que tengo esa suerte. Hace unos días me escribió un correo electrónico y, entre otras muchas cosas, me decía lo siguiente:

La política local es para mí un descubrimiento muy interesante. El trato tan inmediato con las personas y sus problemas, y la percepción de que se les puede ayudar en tantas cosas, es apasionante. Apasionante en sentido estricto, porque despierta en mí una pasión de servicio que quizá nunca había experimentado como ahora. Me doy cuenta de que la función de un político pasa por entregarse a la comunidad, aproximarse a los ciudadanos todo lo posible, escucharlos, y atender hasta donde les sea posible sus necesidades, especialmente las de los más necesitados. Y no sólo durante la campaña, lo que sería en realidad una hipocresía muy grande, sino durante todo el tiempo, porque esa es la función y lo que la gente espera de los políticos. Se puede hacer un gran bien viviendo esto a fondo.

 Son palabras sinceras como solo pueden serlo las de un padre ejemplar a su hijo. Cuando me las escribió, ni siquiera se le pasó por la cabeza que yo pudiera pensar en publicarlas. Hasta cierto punto es extraño, porque muchas veces nos reprendía, a mis hermanos y a mí, por tener ideas de bombero –o sea, esas que no se le ocurren a nadie–. Y el caso es que se me ocurrió poner en mi blog este maravilloso párrafo de su carta.

No lo pongo aquí para ayudarle en la campaña –ni siquiera digo su nombre, ni dónde se presenta, ni con qué partido–, sino porque pienso que hay muchos políticos que están demasiado pasados de vueltas, que se han entregado a la demagogia, y que en la política buscan poder, más que servir a los demás. Quizás lo que me dijo mi padre podría considerarse una perogrullada si no estuviera el patio como está. Pero, por desgracia, en la prensa se ven cosas que le hielan a uno la sangre.

A través de mi padre, he sabido ahora que también existen políticos que hacen este trabajo con una auténtica y verdadera ilusión por servir. Ojalá sepamos dar con ellos cuando vayamos a las urnas.

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Un comentario sobre “LA POLÍTICA COMO SERVICIO

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