EL SILMARILLION (J. R. R. Tolkien)

Los que conocen un poco la obra de Tolkien suelen recomendar leer primero El Hobbit, después El Señor de los Anillos, y después El Silmarillion. Estoy de acuerdo, y no solo porque se publicaron en este orden, sino porque pienso que es este orden lo que permitió que Tolkien fuera reconocido por muchos como uno de los autores más importantes del siglo XX.

Cuando empecé a leer El Silmarillion por primera vez, me pareció un libro rarísimo. Tenía yo unos trece o catorce años. Estaba siguiendo ese orden, y mi admiración a Tolkien ya se había convertido en reverencia. Pero yo no estaba preparado para semejante reto, pues yo siempre veía como un reto los libros gordos que mi padre consideraba buenísimos. Yo creía que mi padre consideraba que este era uno de ellos; no sé por qué, ya que no recuerdo que él me lo dijera.

Debía llevar leídas treinta páginas, más o menos, cuando me desanimé y lo dejé. Me quedaba con una sensación de fracaso. Me daba cuenta de que era un libro buenísimo. No solamente porque creía que eso era lo que pensaba mi padre, sino porque advertía la grandeza que tenían esas historias. Pero para mí era una grandeza inconmensurable, que quedaba fuera de mi alcance. Al cabo de un año, volví a intentarlo. Esta vez sabía lo que iba a encontrar en el camino. Superé las primeras páginas, otra vez con cierto esfuerzo.

Pero obtuve mi recompensa: una vez más fui admitido en la Tierra Media, donde desde entonces me he sentido siempre bien recibido, y contemplé la maravillosa historia de la Primera Edad. Un tiempo lleno de magia; magia hermosa y magia terrible, muy poderosa en los dos casos. Heroísmo, amor, valentía, fidelidad, tragedia, orgullo, maldiciones, el anhelo de inmortalidad, cobardías, humildad, muerte, traiciones, perdón…Todo combinado con la mano maestra, y con el trabajo de toda una vida, de un subcreador inigualable.

Este tesoro de valor incalculable es lo que Tolkien presentó a su editor, cuando éste le pedía una continuación de El Hobbit. ¿Qué es esto?, debió preguntarse con extrañeza indecible el pobre Sir Stanley Unwin. Él esperaba otro cuento sobre los hobbits, que tanto habían fascinado al público, y allí no había hobbits por ninguna parte. Publicar eso, en ese momento, era demasiado arriesgado. Es muy difícil que alguien pueda decir o hacer algo totalmente nuevo sin haber ganado antes un prestigio que le merezca la atención de los demás. El Hobbit había sido un éxito, pero no pasaba de ser considerado un libro para niños. Pero fue la clave. Tolkien empezó la continuación tratando de no abandonar la perspectiva de la gente pequeña, pero hechizado por la poderosa magia de las grandes historias de la Tierra Media. Así creó la mayor de esas grandes historias, pero con esa perspectiva hobbit. Eso significa comodidad. Es decir, un lenguaje fácilmente comprensible, una narración unitaria, algunos toques de humor.

Narrar así la historia de la caída del Señor Oscuro, el temible lugarteniente de Morgoth, es una tarea memorable, al alcance sólo de un escritor prodigioso. Y esta es la fama que Tolkien se ganó, bien merecida, con El Señor de los Anillos. Esto es lo que hizo que nadie pudiera despreciar El Silmarillion. Recurriendo a la metáfora que el propio autor empleaba, era el paisaje maravilloso que podía entreverse a través de las hojas del árbol frondoso que habían sido los libros que lo precedían.

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4 comentarios sobre “EL SILMARILLION (J. R. R. Tolkien)

  1. Saludos.
    Me has dejado impresionado con este gran discurso.Mucho me temo que devia aver leído tus párrafos mucho antes,ya que he comenzado leiendo El Silmarillion y ya voy llegando a su fin.
    Tambien soy un pequeño fan de Tolkien,al que le encantan sus libros que antaño escribió,yo tengo la edad de cuando tu comenzastes a leer estos libros y al principio no los entendia al igual que tu y lo deje durante un tiempo,pero volvi a el.Aora casi cada dia subo a la “zotea”de mi casa mirando a las montañas con el libro posado sobre mis manos,pensando en mis grandes deseeos de poder vivir El Silmarillion en verdad.Muchas gracias por esas palabras a las que has usado.
    Nunca olvides a estos libros.

    1. Ya ves: lo que escribió Tolkien es para leer, luego pensar, luego volver a leer, seguir pensando… y no sé si algún día se acaba la secuencia. Se agradecen mucho estos comentarios que animan a seguir escribiendo lo que uno piensa.

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