La Vanguardia publica hoy un artículo de Antoni Puigverd, titulado La hora de los castellanohablantes. Me ha parecido muy interesante, en especial el último párrafo, que reproduzco a continuación:

El catalanismo sigue fantaseando que el choque es entre España y Catalunya. Soñar es gratis, pero hacer política soñando es suicida. ¿No ha llegado el momento de replantear las bases románticas, herderianas, del catalanismo para incorporar a los sectores castellanohablantes al consenso transversal? Para ello, el catalanismo debería dar a entender que la defensa a ultranza de la lengua catalana no puede implicar de ninguna manera el menoscabo de la castellana. El catalanismo no puede dirigirse a los castellanohablantes de Catalunya como si fueran miembros del Supremo o del Constitucional. Lo ha estado haciendo estos últimos meses. Olvida el catalanismo que el castellano es lengua propia de muchísimos catalanes. Y que es un valor cultural de primer orden. Olvida que es la lengua que más se expande en la sociedad global (con el inglés, el árabe y el chino) y que, por lo tanto, seguirá ofreciendo a las industrias culturales catalanas grandes oportunidades.

Si lo sacáramos de contexto, cualquiera diría que este párrafo es la conclusión de un ataque decidido contra el modelo de inmersión lingüística del sistema educativo catalán, y en realidad se parece más a lo contrario. Desde el principio el Sr. Puigverd se alinea con el catalanismo, y denuncia que los jueces pretenden cambiar un sistema que, contando con amplísimo consenso político, nunca hasta ahora había sido motivo de discordia civil en Catalunya. Y luego dialoga con lo que llama el fundamentalismo judicialista, que no sé qué o quién debe ser, pero que lo único que reclama es que se cumpla la ley, a lo que el autor del artículo comentado responde que no quiere cuestionar el sistema jurídico, pero que en ocasiones ha sido instrumentalizado políticamente.

Pues yo sí que lo cuestiono. El sistema está mal, y los jueces dependen demasiado del Congreso de los Diputados, y por eso el Poder Judicial ha sido instrumento de los políticos tantas veces (y si no, que se lo cuenten a Ruiz Mateos). Pero de todos modos discrepo del Sr. Puigverd en un aspecto más de fondo, porque él parece identificar la sociedad con la política. Por decirlo con más exactitud, da la impresión de que para él, la composición de los parlamentos y la ausencia de contestación social de las leyes, son siempre reflejo de lo que piensan y creen los ciudadanos. Y eso es una teoría, pero no tiene nada que ver con la realidad. También da por supuesto que el PP es un partido enemigo de Catalunya, y eso tampoco es acertado. Por eso no se ha dado cuenta de que lo que él dice en el penúltimo párrafo de su artículo (el que he reproducido al principio) se parece muchísimo a lo que el Partido Popular lleva diciendo meses y meses: que el castellano es lengua propia de muchos catalanes; que el castellano es un valor cultural de primer orden; que los catalanes que hablan castellano no son magistrados del Constitucional.

Lo que no entiendo es cómo se pretende que el catalanismo de a entender que la defensa del catalán no significa menoscabo del castellano, si cuando una sentencia dice que el castellano ha de ser tan vehicular como el catalán, se pone el grito en el cielo, y se denuncian como si fueran ataques a Catalunya lo que no es más que una defensa del castellano.

Por otro lado, ha de saber el Sr. Puigverd, porque parece ignorarlo, que hay muchos en el PP que son catalanoparlantes, empezando por Alicia Sánchez Camacho, a la que el Sr. Puigverd identifica como representante del asalto a la fortaleza catalana. Y también será bueno que recordemos que en Catalunya muchos somos bilingües; o sea, que usamos indistintamente una lengua u otra (saldrá algún teórico que dirá que eso es imposible, y que uno tenderá a preferir una de las dos: bien, pero será por costumbre, no porque nos cueste más emplear la otra). En resumen, no es cierto eso de que dos almas han coexistido en Catalunya. En paralelo. Lo que ha ocurrido es lo que Usted critica: se ha hecho política soñando. Los políticos han discutido asuntos que no interesaban a la gente. Estamos muy bien con nuestro bilingüismo, y por mucho que digan y manden los políticos, seguiremos hablando y escribiendo en la lengua que queramos. Y la usaremos también en la escuela. Puede ser útil recordar hasta dónde llegó la participación en el referéndum sobre el Estatut. Ese es el amplio consenso social que reúne el catalanismo: un alto porcentaje… de un treinta por ciento de la gente. Quizá es que lo que tanto enciende a los políticos, en realidad interesa muy poco a los votantes, que bastante tienen con sobrevivir y conservar sus puestos de trabajo.

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