Una de las primeras veces que estuve en Viaró, mi colegio, fue también una de las primeras en que fui en tren. Recuerdo muy vagamente que el trayecto empezaba en un túnel, porque la estación era subterránea. También me acuerdo de haberme fijado en un edificio de forma extraña, el de Catalana Occidente, que tenía muchísimas ventanas. Y recuerdo que jugué con alguien, mientras mis padres hablaban con un profesor, creo que para que admitieran a mi hermano en el colegio.

Tengo otro recuerdo de aquel sitio, no sé si anterior o posterior, pero que no tiene nada que ver. En el campo de fútbol había una reunión multitudinaria, porque venía un personaje muy importante. En casa de mis padres hay alguna foto de toda la familia con ese personaje. Había mucha gente, y mi padre me levantó para que viera pasar el coche. A él, que estaba dentro, no pude verle. Supongo que lo vería luego, cuando estaba en el estrado, pero de eso no me acuerdo.

Volví a Viaró para hacer el examen de admisión en primero de E. G. B. El profesor que nos examinaba, porque allí estábamos varios, era el Sr. Saiz. Ya lo conocía, porque había dado clase a mi hermano Jorge. Era un señor muy simpático, y tenía barba. Pero yo estaba un poco nervioso por el examen, porque había que superarlo para poder ir a ese colegio, que era el mejor del mundo. Además, de pronto nos pidieron algo que yo no sabía hacer. Porque había aprendido a escribir en el parvulario, pero solo con letras mayúsculas, y ahora nos pedían que escribiéramos con minúsculas. Sabía que existían, pero no sabía escribirlas.

Sin embargo, el profesor pidió que escribiéramos una b minúscula. Si no hubiera dicho esa palabra, yo no me habría asustado. Pero la dijo, y entonces me puse muy nervioso. Afortunadamente, después de decirlo escribió la letra bien grande en la pizarra, y fui lo suficientemente pillo como para copiar el dibujo. Bueno, en realidad no fui pillo; nunca lo había sido demasiado, ni lo fui entonces, ni lo sería después. Simplemente, entendí que si el Sr. Saiz la dibujaba era para que supiéramos como era, y eso me alivió profundamente. También pensé que era un poco absurdo, porque ¿cómo iba a comprobar si sabíamos escribirla o no, si él mismo nos la enseñaba? La copié y basta. El resto de la prueba era muy fácil: dibujar a la familia, y cosas así.

Aprobé el examen, aunque en realidad supongo que ya había sido admitido de antemano, porque dos de mis tíos habían estudiado en ese colegio, y allí éramos una familia conocida. Pero yo, todo eso, aún no lo sabía. Tampoco es que hubiera imaginado la posibilidad de que no me admitieran. Era mi colegio, el mejor del mundo (en el mismo sentido en el que mi padre era el hombre más fuerte del mundo, aunque yo no fuera el niño más fuerte de la clase), y yo iba a estudiar allí.

Pero fue un momento significativo de mi vida, porque allí empecé a escribir con letras minúsculas, que son unas letras maravillosas. No es que no dé importancia a cuando aprendí las mayúsculas, pero es que de ese momento no me acuerdo nada de nada, y por eso no puedo contarlo.

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Un comentario sobre “LA PRUEBA

  1. jjajajajajj a mi me pasó casi lo mismo pero con la letra r. Que bueno, había que hacer una línea entera de la letra r. Yo le dije al profe que sólo sabía escribir con “letras grandes”, que nadie me había enseñado a escribir con las “pequeñas”. Ectivamente hizo un ejemplo en la pizarra. Yo me dije, es como la muralla de un castillo, así que dibuje la muralla lo mejor que supe.

    Yo también pensaba que era el mejor colegio del mundo. Curiosamente lo sigo pensando ahora…

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