Cuando algunos criticaban a Dickens porque describía un mundo que les parecía demasiado irreal, en realidad el problema era otro. Según decían, les parecía que Dickens no tomaba en serio la pobreza y el sufrimiento de los desfavorecidos.

Y sin embargo Dickens contribuyó más que ninguno de esos críticos a remediar esa pobreza y ese sufrimiento. En Vida de Dickens, Chesterton enuncia algunas de las múltiples e importantes reformas que se hicieron en la Inglaterra victoriana a raíz de las críticas contenidas en las novelas de este autor. Pero, aunque no fuera así, el dato de la inmensa popularidad que alcanzó ya en vida desmiente por sí solo la suposición de que los pobres pudieran sentir que Dickens se burlaba de sus penurias. Más bien sintieron todo lo contrario: que les comprendía y que, lejos de limitarse a compadecerles, les reconocía toda su dignidad.

De todos modos, puede que sea cierto que el mundo retratado en las novelas de Dickens es más idílico que el mundo en que transcurre la vida de sus lectores. También es posible que acierte un amigo mío, que dice que Dickens no le gusta porque el desenlace de sus historias se basa siempre en una estrictísima justicia distributiva; es decir, que cada uno de los personajes recibe exactamente lo que se merece. Tiendo a no estar de acuerdo con esta última apreciación, aunque la verdad es que no he reflexionado mucho sobre este punto, ya que no me parece relevante. En todo caso, aunque fuera verdad, no por ello merecería Dickens el rechazo. Porque la grandeza de su literatura no estriba en lo que da a sus personajes, sino en lo que da a sus lectores.

Preguntémonos, pues: ¿qué da Dickens a sus lectores? La respuesta podría resumirse en una palabra: alegría. Dickens confiere esa característica a muchos de sus personajes y a muchas de las situaciones y escenas que narra y describe. Y lo hace de tal modo que la alegría se desborda y termina contagiándose al lector. Cuando alguien está leyendo un libro de Dickens, es fácil verle sonreír.

Eso es lo que producía rechazo a ciertos críticos, pero el problema era suyo, porque eran demasiado pesimistas, y se equivocaban al considerarlo como si fuera un exceso. ¡Triste! ¡Que eres un triste!, les dirían los de Gomaespuma. Porque el efecto logrado por Dickens es una alegría exenta de toda frivolidad. No es la alegría ruidosa y superficial que procede de la burla y de la humillación perpetrada sobre los débiles. Sí es, en cambio, la sonrisa serena –a veces también la carcajada llena de jovialidad– que se produce como consecuencia de las bromas dictadas por el cariño. Es el resultado de valorar y apreciar en toda su dignidad todo lo bueno que hay en el ser humano, por muy bajo que pueda haber caído.

Lo dice muy bien Chesterton en el último párrafo de su Vida de Dickens:

No tenemos ya que preocuparnos de esos artistas, exquisitos y chicos, que encontraban a Dickens, para sus dolores, demasiado sano, y para sus placeres, demasiado limpio. Pero aún nos queda por andar un largo camino hasta que podamos comprender de nuevo a Dickens. El camino sigue una caprichosa vereda inglesa, una de esas veredas llenas de revueltas por donde pasa Mr. Pickwick. Pero al menos una parte de la lección de Dickens es que la camaradería y la seria alegría no son intermedios en nuestras jornadas; que más bien nuestras jornadas son intermedios en la camaradería y la alegría, las cuales, Dios mediante, han de durar por siempre. La posada no lleva al camino: es el camino el que conduce a la posada. Y todos los caminos llevan a una última posada, donde hemos de reunirnos con Dickens y todos sus personajes, y cuando juntos bebamos de nuevo, será el vino de las grandes garrafas en la taberna del fin del mundo.

Anuncios

2 comentarios sobre “DICKENS: EL MÁS GRANDE DE SU SIGLO (y ii)

  1. No me resisto a comentar este excelente post… Aunque sea solo por meter un poco de leña al horno debo decir que no me termina de convencer esa “alegría” que se introduce o que se trasluce en las obras de Dickens. Un punto de inicio es el hecho de que el libro escrito por Dickens ha adquirido una autonomía como texto literario más allá del propio autor (cfr. “Nueva Introducción a la Teoría de la Literatura”, J.L. Garrido), por tanto yo puedo leer un libro sin necesidad de enterarme de todas las grandes maravillas que hizo en su vida. Esto me permite decir que si Dickens hizo bellísimas obras de misericordia eso es algo loable, pero no cambia ni un ápice mi lectura de (por ejemplo) “Little Dorrit”. Otra idea, independiente en parte de la anterior, es que, a mi juicio la alegría que encontramos en los personajes de Dickens se dividen en dos: por un lado está la impertérrita alegría de quien es feliz y punto, desde el inicio hasta el fin de la obra, quizascon leves sobresaltos. Por otro lado está la alegría de quien inesperadamente recibe la clásica herencia que Dickens concede al que se porta bien al final del respectivo drama… En definitiva pienso que falta (sin quitar las otras dos formas) esa alegría propia del que sin cambiar su situacuión exterior, no sólo a pesar de las dificultades, sino debido a ellas, madura, e interioriza lo aspero y duro (tan frecuente en las historias de Dickens)… Si me piden una muestra de este tipo en la Literatura me viene a la mente (no sé si con mucho poco tino) la obra de George Elliot: Middlemarch.

    Muchas gracias, sigue escribieno, …
    joseangel

    1. Totalmente de acuerdo con lo de que un libro tiene autonomía más allá del propio autor. Pero a eso solo puedo decir que “más a mi favor”. Las reformas se hicieron en Inglaterra porque las pedía la gente después de leer a Dickens. Las maravillas que hizo Dickens fueron sus libros.
      En cuanto a los tipos de alegría, el tercero al que te refieres es la alegría que se manifiesta en Frodo, en “El Señor de los Anillos” pero, para no salir de Dickens, podemos mencionar a cierto personaje de “Historia de dos ciudades” que cuadraría perfectamente.
      Gracias por tu excelente comentario. Ojalá me llegaran muchos otros como este.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s