No sé si fue en 1º o en 2º de Bachillerato cuando asistí a las clases de redacción. Era un curso bastante informal, con solo dos participantes –otro y yo–, pero con un profesor bastante preparado. No sé si aprendí algo. Recuerdo que leímos un fragmento sacado de no sé donde, donde se describía la entrada a un palacio maravilloso. Me llamó la atención la idea de que el chirrido de las puertas que se iban atravesando era tan armonioso que formaba como una música… Nos iban señalando los recursos que utilizaba el escritor para obtener no recuerdo qué efectos y dar no sé qué impresión al lector.
También recuerdo que escribíamos bastante. En una sesión, hicimos un relato conjunto: los dos alumnos nos alternábamos para ir escribiendo un párrafo cada uno, y quedaba una cosa muy rara. Sin mala intención, terminé uno de los párrafos con una frase del estilo y ya no recuerdo nada más. Al leerlo, el otro aprendiz de escritor se rió, y luego escribió algo así como: es broma, sí que me acuerdo. Y continuó el relato quedándose tan ancho.
Repito que no recuerdo si mejoré algo como escritor, pero sí puedo decir con certeza que disfruté mucho con esas clases, y estoy bastante seguro de que alimentaron bastante mis ganas de seguir contando historias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s