Una pandilla de muchachos tiene un solar perfecto para sus juegos. Allí se reúnen casi todas las tardes, después de las clases. El problema es que el lugar es tan maravilloso que suscita la envidia de otra pandilla, que decide apoderarse del territorio por la fuerza. Entonces, empieza la guerra.

Dicho así, es posible que suene poco emocionante. O a lo mejor no, pero lo que tengo claro es que no esperaba encontrar tanta épica en una historia que puede presentarse de manera tan simple. Porque la historia trata de poco más. Sin embargo, es un relato lleno de heroísmo, donde juegan un papel sorprendentemente destacado el coraje, la lealtad y la capacidad de sacrificio propios de los soldados más valerosos.

¿Cómo es posible? Porque los protagonistas son niños. Pero niños de una época en que el instrumento principal de los juegos era la imaginación, no la videoconsola ni los aparatos electrónicos. Y con esa imaginación eran capaces de crear un mundo maravilloso, lleno de sorpresas y de peligros, que les obligaba a desarrollar un heroísmo puro y genuino. Lo mejor es que las virtudes que necesitaban para poder divertirse eran virtudes de verdad; con esos juegos, realmente se forjaba su personalidad, y me atrevo a decir que maduraban.

Este libro me ha dejado pensativo. Quizás me equivoque, pero no me parece distinguir ese poder en la mayoría de los juegos con que se entretienen los niños desde hace unos cuantos años. Ahí tenemos un reto: deberíamos buscar el modo de que los niños, al jugar, saquen a relucir lo mejor de sí mismos, y lo desarrollen al máximo.

De paso, menciono otro desafío, en el que estuve pensando hace unos días: ¿cómo conseguir que los niños prefieran leer, antes que ver la televisión o jugar a videojuegos que no les aportan nada? Doy por supuesto que la lectura les aporta más que esos entretenimientos, porque estoy convencido de que es así, aunque supongo que alguno habrá que pretenda discutirlo.

Agradezco a la Editorial Bambú la nueva traducción de esta novela de Ferenc Molnár, que además está editada con mucho cuidado, en un volumen que se lee con gran comodidad. Es verdaderamente un gran clásico, como proclama la contraportada.

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4 comentarios sobre “LOS MUCHACHOS DE LA CALLE PÁL (Ferenc Molnár)

  1. No sabía lo de tu blog!
    Como sabrás el autor del libro es Húngaro y me lo han recomendado para hacerme a la idea de la mentalidad. No me apetecía pero ya que te ha gustado tanto le daré una oportunidad!

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