Arfanhuil

Digámoslo claramente desde el principio: Arfanhuil es una especie de Gandalf. Un personaje con una sabiduría superior a la que pueda alcanzar cualquier hombre. Tanto es así que muchos le llaman el Sabio de los sabios. Es el emisario del Señor de todas las cosas, que fue enviado a la tierra para lograr que los hombres fundaran las tres Órdenes de los Caballeros de Ivië.

No presto demasiada atención a las influencias literarias que recibo cuando escribo. No busco fuentes en las que inspirarme, a parte de lo que soy capaz de encontrar en mi propia imaginación. No quiero decir que no haya recibido influencias de otros libros. Ningún escritor podría decir eso. ¿Pero quién puede explicar de dónde viene todo lo que encuentra en su mente? Es evidente que hay muchas cosas en Bergil que vienen de El Señor de los Anillos. Y Arfanhuil es un ejemplo clarísimo. No negaré que, mientras lo creaba y lo desarrollaba pensaba mucho en Gandalf. Porque el mago de la Tierra Media es un personaje que me fascina. ¿Por qué no incluirlo en mis relatos?

Pero no confundamos: Berlindon no es la Tierra Media, y Arfanhuil no es Gandalf. Mi personaje puede parecerse al de Tolkien, pero es otro personaje, que toma parte en otra historia. Además, solo Tolkien habría sido capaz de crear otro Gandalf exactamente igual que el primero –cosa que no habría tenido mucho sentido porque, habiendo uno, no hacía falta otro–. Cualquier otro que lo intentase, no habría alcanzado más que una imitación, un Gandalf más o menos logrado, pero nunca el Gandalf de Tolkien, sino otro Gandalf, el suyo propio. Como yo era consciente de esta realidad, lo llamé Arfanhuil. Y como Berlindon no es la Tierra Media, también el papel que juega Arfanhuil en Berlindon es un poco distinto del que desempeña Gandalf en la Tierra Media.

Hablemos, pues de Arfanhuil. No tiene aspecto de anciano a primera vista, sino de un hombre que está entre los cuarenta y los cincuenta. El paso del tiempo no afecta a su constitución física, porque no es un hombre. Pero sus ojos delatan que hay en él algo extraordinario. Se adivina en ellos una sabiduría portentosa, que solo podría acumularse con el transcurso de muchos años. Por eso, los que tienen ocasión de verlo de cerca se dan cuenta enseguida de que tiene una edad muy superior a la que aparenta.

Pero su sabiduría no se debe solamente a que haya permanecido en el mundo durante muchos siglos. Es su naturaleza superior a la de los hombres lo que le permite ver más allá, comprender mejor lo que ocurre y, hasta cierto punto, entrever los acontecimientos futuros. No es que vea lo que todavía no ha pasado, pero puede deducir muchas cosas y además intuye otras.

Y su condición más elevada no solo le hace más sabio, sino también más ágil y más fuerte, aunque rarísima vez lo demuestre. Solo se recuerda una ocasión en que empuñara una espada para luchar contra los enemigos del reino de Ivië. Pero su misión es otra, que consiste fundamentalmente en dar consejo. Un consejo de un enorme valor, para quien sabe escucharlo.

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2 comentarios sobre “Arfanhuil

  1. Perdona que te felicite aquí pero es que no he encontrado tu mail, jeje. Boldog születésnapot! (Cuela si te digo que en Hungría se felicita al día siguiente). Por cierto, he aprovechado pa leer un par de artículos, muy bueno todo lo que públicas!

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